martes, 24 de septiembre de 2019



Leonardo un precursor de la percepción cualitativa y holística 

"Nunca se encontrará invento más bello, más sencillo o más económico que los de la naturaleza, pues en sus inventos nada falta y nada es superfluo"  Leonardo Da Vinci


En las miles de páginas de los cuadernos de Leonardo, se han encontrado cientos de dibujos y gráficos referentes a disciplinas que van desde las matemáticas, la mecánica, la Óptica y la acústica hasta la anatomía, la fisiología, la geología, la botánica y la dinámica de los fluidos. El grado de detalle y perspectivas que tenían cada una de las obras del icónico renacentista por su extraordinaria capacidad de observar en profundidad y dibujar con absoluta precisión, ha sido objeto de profundos estudios y observaciones. Muchos de estos textos estaban deliberadamente encriptados, los cuadernos que los contienen, en la actualidad, pertenecen en su mayoría a colecciones privadas de adinerados europeos, han perdido su contenido irremediablemente. Al igual que han desaparecido cientos de textos, muchos han reaparecido de milagro en nuestros días.
Algunos de los tantos títulos provisionales que el florentino puso a sus obras fueron: "Libro sobre perspectiva", "Tratado sobre la cantidad continua" y "La geometría como juego", "Tratado sobre los nervios, los músculos, los tendones, las membranas y los ligamentos", y "Libro especial sobre los músculos y los movimientos de los miembros".
Una de las tantas fascinaciones de Leonardo fue la dinámica de los vórtices de agua, de los cuales, es indispensable destacar, que hasta el día de hoy, ni siquiera con la ayuda de ecuaciones no lineales podemos simular y analizar completamente su dinámica.
El florentino destacó, además, principios básicos de la dendrocronología, es decir, el uso de los anillos de crecimiento de los árboles para determinar su edad y las variaciones climáticas, que han experimentado a lo largo de su existencia. Leonardo dejó constancia de este descubrimiento en su famoso tratado de la pintura. Además, pudo entender el geotropismo y fototropismo de las plantas.
Los fósiles, también llamaron la atención de Da Vinci. En su momento, se creía que los fósiles marinos eran producto del diluvio universal y, de esa manera, habían llegado a los altos de las montañas. Leonardo, a través de la demostración y la observación pudo concluir y refutar esa idea. De hecho, como explicó el eminente biólogo Stephen Jay Gould, Leonardo anticipó conceptos que la paleobiología sólo ha establecido rigurosamente en el siglo XX.
Por otra parte, también describió correctamente lo que hoy los geólogos conocen como el ciclo de las rocas.
Sus tratados en anatomía también fueron revolucionarios para la época. Fue el primero en contradecir lo dicho por los médicos de sus tiempos sobre el corazón, determinando que ese era un músculo con 4 cavidades. Además, Leonardo pudo comprender que el movimiento activo de un corazón no es una expansión, sino su contracción durante la sístole, durante la cual se irriga sangre a los vasos sanguíneos. También describió acertadamente el funcionamiento de las válvulas cardíacas a través de sus detallados dibujos. 
Leonardo también se sintió atraído por los procesos que rigen la luz y el sonido. Supo explicar que ambos fenómenos se propagan a través de ondas, además de comprender que la energía se disipa. Reconoció la relatividad del movimiento: 
 "El movimiento del aire contra un objeto quieto equivale al movimiento de un objeto móvil contra el aire quieto" Leonardo Da Vinci escribió en el Códice Arundel.
 Determinó la tercera Ley de Newton, antes que él: 
"A cada acción corresponde una reacción igual y opuesta" Leonardo Da Vinci.
Podemos concluir en que Leonardo se adentró y se dedicó en cada tipo de ámbito. Elogió las llamadas por él "obras maravillosas de la naturaleza" y supo aprender sobre ellas a través de la observación y el análisis detallado. No pudo reducir la naturaleza a cifras y métodos, pero comprendió la complejidad de la misma. Leonardo describió y dibujó a fondo los mecanismos del cuerpo humano, pero dejó claro que el cuerpo es mucho más que una máquina. Entendió que el mundo no se regía por leyes abstractas ni por un ser supraterrenal, sino que todo se debía a la naturaleza, la cual tenía sus propios principios de funcionamiento.





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